Olor a gasolina


#444

Jo Siffert!! Que grande! :+1:
Porsche 908.


#445


#446

Me quedo el Porsche, el Bugatti para ti :grin::grin:


#447

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Le he puesto un nuevo sistema anti-robo a mi Paneuropean, creo que será bastante eficaz.

Lo cierto es que nadie se acerca a la moto cuando Thor se queda encima…


#448

Pedazo moto.
Babeando me dejas.
Las tipo gran turismo y las trail con maletas, me flipan y yo con una humilde 125.


#449

Pues probablemente cueste más tu 125 que mi abuelina de 26 años…


#450

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#451

No recuerdo si os he enseñado alguna vez uno de los Clio con los que corrí.

Os dejo unas fotillos del recuerdo. ¡Qué años más maravillosos!

Aún tenía pelo!!!

Fue el 3 de octubre de 2004.

Salíamos segundos y terminamos terceros en el Jarama


#452

Yo lo hice justamente al revés, me corrí y tuve un clio


#453

Eso dicen que es tuyo:joy:pero con tal de casarte… Jejeje


#454

Jovino, te recuerdo que solo tengo niñas

Buen intento :rofl::rofl::rofl:


#455

Madre mía Jovino, no sabía de tu faceta de piloto.

Con esa perilla y el look macarrilla, no sé si competías o acababas de hacerle un puente al clio :rofl::rofl::rofl::rofl: Que mala influencia los tiempos del Torete y el Vaquilla.

Como me gusta tener campeones en nuestro foro.


#456

:joy::joy::joy::joy::joy:


#457

En mi autocross el coche era como un pequeño buggy…

Recuerdo que me encantaba

Se le daba al botón del volante y se encendía una luz por debajo para saber dónde estaba el iman para poner el coche


#458

Hoy me encontrado con este monstruo de Thunderbird que visto de cerca impresiona bastante.


#459

Precioso :heart_eyes::heart_eyes::heart_eyes:… si no fuera por esas llantas de gangsta :man_facepalming:t3:


#460

La verdad que la natural impresiona mucho, me sonaba de verlo en la tele en esos programas que los restauran.


#461

Hola, quería compartir con vosotros unas pequeñas historias que me parecen muy interesantes.

Espero no os aburran y conozcáis por qué hay gente especial.

Sabéis que me gustan las carreras de coches y ese mundillo, yo cuando veo una carrera, no veo coches dando vueltas, veo cómo frenan, cómo trazan, cómo aceleran… Vamos frikadas mías.

Pues lo que diferencia a un piloto de un piloto de esos que se dicen tocados por la mano de Dios, creo que se puede ver en este pequeño artículo.

Espero que os guste. Carlos Sainz senior, Ayrton Senna, Fernando Alonso, Michael Schumacher, son algunos tocados con ese “sexto sentido”.

Os dejo unos apuntes de Carlos y Senna, contados por gente que trabajó codo con codo con ellos.

Carlos Sainz
“Rápido en cualquier superficie”

Alejandro Rodríguez Oyagüe era jefe de mecánicos de Ford y compartió Nacional y Mundial con Sainz en 1987 y 1988, cuando Carlos fichó por Ford. “No tenía formación mecánica pero sabía muchísimo y lo que tenía es ‘feeling’ con los coches. Poniéndoles a punto es que era la leche, había que vivirlo, de verdad. Cogía una castaña y trabajando en suspensiones, reglajes, etc, le sacaba todo lo que tenía. Era rápido en cualquier superficie, hasta probó un monoplaza e hizo segundo o tercero, correría hasta con un patín con ruedas”.

¿Exagera? Parece que no cuando recuerda de forma tan vívida su primer contacto con Sainz, en el mismo y viejo taller en el circuito del Jarama en el que sigue trabajando. “Vino el primer día y estrenó el dos ruedas motrices, el Sierra RS 2000, de los primeros Cosworth. Salimos por ahí a entrenarnos en nuestro circuito de pruebas de 1.5 kilómetros y yo, que ya sabía que era muy bueno, me quedé impresionado. Rodaba todas las vueltas exactamente en el mismo segundo, todas, décima arriba, décima abajo, le cambiabas un muelle, decía que iba peor… y un segundo más lento, lo quitabas, y un segundo más rápido”, recuerda Alejandro, que aporta pruebas.

“La prueba es que en el año 88 corría Pérez-Sala, López de la Cámara… y nunca ganaban en el campeonato de España. Un día, el director de Ford España, cabreado, dijo ‘no puede ser, tenemos un coche competitivo y nos gana siempre Alfa’. Habló con Carlos y le pidió que probara en circuitos. Carlos asumió el reto entre dos carreras, pero no había coche para él, así que cogió el suyo de rallies. Hubo que cambiarle la suspensión a toda prisa y nos mandaban en cajones todo lo que valía para circuitos. Además, sólo podíamos entrenar en el Jarama de 7 a 9 de la mañana, horroroso, pero en esas dos horas durante tres jornadas, sólo trabajando en la suspensión bajamos el tiempo del resto de los Ford ¡3.5 segundos! Ya estábamos en tiempos de cabeza. Se había salido. Pues ahí no quedó la cosa, como el anuncio aquel de ‘se puede mejorar’. Ya estaba el coche listo, pero no paraba de decir, ‘sí, pero buf, en aquella curva, en la otra recta, no me gusta, creo que ahí la suspensión hace tope y estoy perdiendo medio segundo en cada curva’. Pues a seguir trabajando. Le dije que no tenía muelles más altos, así que le propuse fabricarle un suplemento con un poco de aluminio. ‘¿Cuánto quieres?’, y me dice ‘un centímetro’. Yo alucinaba, me fui al torno, le coloqué el centímetro extra bajo el muelle y paf, bajó, un… segundo y medio. El día de la carrera, su primera en circuitos, su coche llevaba hasta los asientos puestos, pesaba más, pero daba igual, salimos a la carrera, hizo la pole, evidentemente, y ganó la carrera desde el principio, se fue. Luego le pasamos los reglajes a los demás y empezaron a ganar”.

Más de una noche, ya consagrado en el Mundial, Sainz se levantaba desvelado de madrugada y llamaba a un ingeniero porque se le había ocurrido alguna cosa nueva para probar. “Aquello del anuncio de ‘se puede mejorar’ era tan real como la vida misma durante toda su carrera”, reconoce Lacalle.

Un sexto sentido

Rodríguez Oyagüe ha sido mecánico de pilotos y campeones del pedigrí de Puras, Zanini, Pareja, Jaio o Aldecoa, “y ninguno ha tenido su sexto sentido, ni de lejos. Carlos olía el más mínimo defecto. Un día en una asistencia estábamos reglando los faros en la carretera, y dice ‘esa bombilla se va a fundir’… ‘¿Cómo?’, le respondí, ‘si está luciendo’, y a los 30 segundos se fundió. Dijo que notaba que era un pelín más brillante que las demás, pero nosotros no veíamos nada”.

“Otra vez, en un Rally de Madrid, en un enlace, me dice que los dos neumáticos de la derecha tenían menos presión que los de la izquierda. Yo le dije que lo habíamos comprobado con el manómetro y estaban bien. Insistió y en vez de estar a 2.2, estaban a 2.7… inapreciable. Y de esas tengo muchas, como el día que llama por radio y dice ‘tengo un problema con la estabilizadora delantera’ y al llegar la miré y tenía una rajita. Ningún piloto lo nota, pero ni cuando de verdad está rota”, relata.

Alejandro siempre ha estado convencido de que “no se equivocaba nunca. A mí me ha demostrado que siempre tiene razón. Cada vez que decía que había un problema, lo había. Una vez en Canarias dice 'hay un problema en el turbo, cuando voy a 6000 vueltas la presión del turbo baja 200 gramos, en vez de soplar a 1.2, sopla a 1. Nos miramos entre todos en silencio y revisamos todo de arriba abajo. Estaba perfecto y él, pues que no. Le cambiamos el intercooler, le dimos presión y nada, tuvimos que meterlo en agua para ver que sólo al meterle mucha presión se veía una fisurita en una de las almenas y perdía un poquito. Él lo había notado pilotando”.

Ayrton Senna
Sin embargo, el incidente que más llamó la atención al equipo, en 1984, fue el del Gran Premio de Dallas. En una pista cuyo asfalto se desintegraba al soportar el paso de los F1 turbo y de los más de 35 grados que hubo a principios de julio, Keke Rosberg venció y Senna se retiró en la vuelta 47, cuando iba cuarto, al tocar un muro de hormigón, puesto para delimitar la pista.

Pat Symonds, director técnico de Toleman recuerda que “Senna se pasó un largo rato malhumorado y dándole vueltas al incidente: ‘No sé cómo le he dado, cada vuelta iba igual, no he cambiado la trayectoria. Yo no le he dado al muro, el muro se ha movido…’. Y yo le dije: ‘Seguro que sí’, porque ya sabía las excusas que los pilotos podían inventarse para no responsabilizarse por un accidente”.

Symonds continúa: “El caso es que, entonces, Ayrton empezó a insistir sin parar en que no era culpa suya, que el muro se había movido, etcétera. Tanto insistió, y tanto confiaba yo en él que, aunque creía que me estaba tomando el pelo, ambos fuimos a la zona del accidente. Y, ¿sabes qué? ¡El muro se había movido! Eran bloques móviles, y alguien había chocado contra el extremo opuesto al del incidente de Ayrton. Eso había provocado que el punto que Ayrton tocó se hubiese desplazado unos milímetros, no más de un centímetro. Ayrton pilotaba con tanta precisión, que esa mínima variación acabó provocando el toque”.

“Esa anécdota abrió realmente mis ojos, con respecto a Ayrton, Sabía que era especial, pero ahí fue cuando me di cuenta de cuánto”, prosigue el inglés. “No solo era su pilotaje, sino su total convicción, el análisis de una situación y su conclusión al respecto: ‘no puedo estar equivocado, por lo que el muro tiene que haberse movido’. Cualquier otro piloto habría cuestionado su pilotaje, pero habría acabado admitiendo que se había equivocado. Ayrton no. Su convicción era, simplemente, enorme”.

“Y lo cierto es que tenía razón”, concluye.


#462

Grandes anécdotas de pilotos excepcionales que hemos tenido la suerte de ver y disfrutar. Pilotos hay muchos, pero solamente unos pocos quedan en la memoria.


#463

Enorme Jovino … un relato muy emotivo … :wink: