Mi querido Bayrum: Su verdadera historia


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¿A qué huele el Bayrum? Mucha gente se pregunta eso, pues es una pregunta difícil, ya que dependiendo del fabricante, el aroma del Bayrum será totalmente diferente, es decir, el aroma de, por ejemplo, el Bayrum de Honeybee Gardens, no tiene nada que ver con el de Ogallala o el Dominica, que son mucho más potentes y especiadas.

Existen personas a les que les huele a pescado, como a nuestro muy querido Tito (el gran Slow Shaving) :joy: , bueno, tal vez sería mejor decir que huele a “Piratas del Caribe” :blush: ,suena algo mejor. Otros dicen huele a clavo, otros a especias y otros pues no sabrían precisar a que huele exactamente.

Bien, pues como dije, depende del fabricante puede oler de una forma u otra.

Pues como siempre me gusta documentar los post, dejo aquí una breve historia de lo que es el BAYRUM:

A principios del siglo XX llegó a Nicaragua los destellos de una modernidad que parecía galopar (país donde apareció por primera vez el Bayrum). El país iniciaba una lenta pero sostenida mejoría económica al fortalecerse la producción agrícola, principalmente la de exportación, pues ya se empezaba a sentir el impacto de la producción del café. Los grandes inventos que vinieron a cambiar la vida de la humanidad empezaron a llegar al país a medida que avanzaba el siglo. La luz eléctrica, el automóvil, el radio y el cinematógrafo marcaron una nueva era en la vida de los nicaragüenses. El mundo se acercó de repente y en medio de su provincianismo, la gente empezó a moverse al ritmo de la euforia que producían las perspectivas del nuevo siglo.

La imagen del varón cambió radicalmente y aquellos melenudos, barbudos y bigotudos del siglo XIX pasaron a la historia. El look de Bristol se quedó en su almanaque y el hombre moderno empezó un nuevo concepto de pulcritud, poniéndose en boga el uso del cabello corto, con un cerquillo cortado a la navaja alrededor de la oreja y en la parte superior de la nuca. El cine trajo los prototipos de este nuevo hombre con los ídolos como Rodolfo Valentino, John Barrymore, John Gilbert, Douglas Fairbanks, Ramón Novarro e incluso Carlos Gardel. Esta nueva moda se extendió gracias a la aparición de la máquina de afeitar inventada por King Gillete a comienzos de siglo que motivó a los señores a afeitarse a diario y aquellos que mantenían la moda del bigote, lo empezaron a utilizar de manera fina y estilizada, mandando al olvido aquellos bigototes como los de Mennen, Sloan o José Santos Zelaya. Así mismo, comenzaron a proliferar los barberos que complementaban su oficio con el de sombrereros, talabarteros e incluso dentistas.

De esta forma, el nicaragüense citadino de principios del siglo XX comenzó a ponerle cuidado a su apariencia, a gastar un poco en su cuidado personal, sin abandonar por esto sus actitudes machistas. En otras palabras nació el concepto que casi un siglo después se convertiría, con ciertos refinamientos, en el Metrosexual. Sin embargo, marcó un hito en la historia nacional cuando haciendo a un lado sus atavismos, el varón se atrevió a usar perfume.

Fueron los inmigrantes europeos, alemanes en su mayoría, quienes trajeron la costumbre de utilizar agua de colonia. Estos la traían directamente de Europa, o a través de los grandes almacenes de Managua. Entre estas finezas de colonias estaban Jean María Farina, 4711, Roger Gallet, Acqua di Genova, Creed, Truefitt & Hill o D.R.Harris. Indudablemente estos artículos tenían precios que estaban fuera del alcance de la mayoría de la población.

Fue en la década de los veinte que apareció en el país una fragancia con propiedades cosméticas y medicinales, obtenida mediante la combinación de alcohol con las hojas de una baya (Pimenta racemosa) que crece en el Caribe. Tenía un aroma sutil y varonil así como propiedades astringentes que la hacían ideal para utilizarse como loción para después de afeitarse. Su nombre era Bay Rum y algunos dicen que la trajeron al país los soldados norteamericanos de ocupación. Lo cierto es que su preparación era tan sencilla que algún alquimista criollo consiguió la receta y decidió importar el aceite esencial obtenido de las hojas de la baya y comenzó su producción local. Su aroma era tan suave que los señores comenzaron a utilizarlo sin reservas y de pronto su uso fue extendiéndose de tal manera que muchas boticas empezaron a venderlo, ya fuera produciéndolo o adquiriéndolo en las grandes farmacias de Managua.

En una botica de San Marcos, se produjo por mucho tiempo uno de los primeros Bay Rum caseros. Nunca se supo si lo hacían a partir de una receta proporcionada por un colega o si habían ensayado su propia versión. Como todos sus preparados, lo hacían dentro de un extremo secretismo. Se encerraban en bodegas, y ahí comenzaba su ritual de preparación. Tomaban un recipiente de vidrio de aproximadamente medio galón y en él ponían unas 6 onzas del aceite de Pimenta Racemosa, que extraían cuidadosamente de una lata y luego llenaban el recipiente con alcohol de 96, que era del etílico, en otras palabras guarón, diferente al alcohol desnaturalizado o metílico que era el que se utilizaba para desinfectar. Luego le agregaban al recipiente cáscara de naranja rallada, unos trocitos de jengibre y una onza de cumarina que producía un ligero aroma avainillado. Cerraban herméticamente el recipiente y lo cubrían con una estera y lo dejaban reposar por algún tiempo. Luego a través de un embudo, al que le ponían un papel de filtro, lo trasegaban a otro recipiente y de esta manera obtenían el famoso Bay Rum. Pero como dicen por ahí, cada quien tiene su forma de matar pulgas; algunos barberos rebajaban el Bay Rum con más alcohol, le echaban hojas de naranjo y clavos de olor y lo mezclaban bien, lo colaban y lo utilizaban como loción para después de afeitar.

Esta rústica agua de colonia tenía una gran demanda y se vendía a un chelín, es decir veinticinco centavos, la cucharada, que equivalía a media onza fluida. En el estante donde se mantenía el elixir tónico antiflemático, el aceite eléctrico y el jarabe de Tolú, a un lado estaba la botella del Bay Rum. En la sección donde estaban las medidas había un medidor de vidrio de unas 4 onzas, con la escala dibujada en un costado y que tenía un pico que facilitaba su trasiego. Ese era el medidor del Bay Rum y era uno de los más utilizados en la botica.

En esta época todo el pueblo nicaraguense, sin importar la clase, utilizaban el Bay Rum a discreción, sin distingos de ninguna especie. Los galanes del pueblo, “tipurines” como les llamaban popularmente, mantenían su pelo bien cortado, su rostro bien afeitado y si usaban bigote cuidaban que el mismo se dibujara como una fina línea sobre su labio superior. Manejaban además una buena dotación de Bay Rum y salían a visitar a sus enamoradas dejando detrás de ellos una suave estela del varonil Bay Rum. Sin embargo, la temporada de mayor demanda de este producto era el período del corte de café, de noviembre a enero, en donde los sábados que recibían su pago, bajaban los cortadores a gastar su dinero. Era muy común que los compradores del Bay Rum no llevaran recipiente al momento de comprarlo, sino que pedían el medidor para echárselo directamente en todo el cuerpo y la ropa. Era la época donde se utilizaba el sombrero habanero y trajes de lino, la época de los Cary Grant, Tyrone Power, Burt Lancaster, Errol Flynn y otros.

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Ya para los años cincuenta aparecieron en escena colonias y lociones after shave para caballeros que tenían varios años en el mercado internacional. Estos productos, con precios más accesibles, comenzaron a quitarle la supremacía al Bay Rum. Entre ellas estaban la Old Spice fabricada por la casa Shulton, la Aqua Velva fabricada por la casa Williams, la Skin Bracer fabricada por Mennen y Lavanda de Yardley, . Por ese tiempo, se imposibilitó la importación del aceite esencial de la Pimenta Racemosa y se empezó a comercializar un Bay Rum fabricado quién sabe donde pero que tenía un olor a menta…, hostigante, casi tirándole al Siete Machos, motivo por el cual su demanda bajó considerablemente.

Poco a poco la oferta de colonias para caballero empezó a ampliarse, al aumentar la demanda y allá por los años sesenta aparecieron otras marcas ya de cierto renombre en el exterior, como la English Leather inglesa y Varón Dandy español. En esos tiempos, ya algunos cosmetólogos vieron en estos productos una veta y empezaron a producir sus propias fragancias para hombres, como Max Factor y su colonia Signature. Ya en la década de los setenta, cuando finalizó la fiebre del pachuli y el sándalo, extendida por el movimiento hippie, Fabergé internacionalizó su popular Brut que se convirtió en un símbolo del hombre cosmopolita. Los diseñadores de ropa también se entusiasmaron y cada quien empezó a producir su propia fragancia. Los años ochenta se caracterizaron por el predominio en el gusto popular de dos fragancias: el Agua Brava de Puig y Drakar Noir de Guy Laroche.

En la actualidad existe una proliferación impresionante de marcas de fragancias para hombres. Ya no sólo es ofertada por perfumistas de tradición o diseñadores, sino por joyeros, deportistas, fabricantes de zapatos, relojeros, actores de cine, toreros, talabarteros, astrólogos, entre otros. Así mismo, con la salida a escena del Metrosexual, se amplió la oferta de manera astronómica, incluyendo una gama inverosímil de productos, que hacen de cada operación un verdadero ritual. Como por ejemplo, la cotidiana rasurada que requería de crema de afeitar, brocha, rasuradora, loción after shave y a los leones, ahora requiere de una loción de preparación inicial, una crema suavizante, una preaplicadora, un gel de afeitar, una rasuradora de tres o cinco hojas, una loción astringente, otra reafirmante, un gel prefijador, una colonia after shave, una crema bloqueadora de UV y a los radicales hasta le pueden recetar un supositorio mentolado para transpirar de manera fresca.

Es sumamente difícil encontrar en estos días Bay Rum auténtico en Nicaragua, su país de origen, por lo menos del legítimo. Resulta ser que de acuerdo a las últimas investigaciones, el aceite obtenido de las bayas de la Pimenta Racemosa es un veneno efectivo para eliminar a la cucaracha alemana y por lo tanto su producción se está desviando para esos nuevos usos. Puede ser que en algunas farmacias de las zonas rurales pueda encontrarse alguna imitación que se vende bajo el nombre de Bay Rum, pero como dicen las Divinas: nada que ver, o sea. Sin embargo, si se desea un frasco con la versión original, se puede conseguir por tan sólo unos 18 dólares una botella de 10 onzas de Bay Rum (unos 15 euros), producido por sus fabricantes originales en la Isla Dominica, y comprarla on line. Vale la pena, pues es un aroma que a pesar de tanto tiempo refleja esa rara combinación de sutileza y virilidad, que hizo desmayarse de amor a tantas damitas nicaragüenses.

En mi caso, poseo varios Bayrum de distintos fabricantes, como el Virgin Island de Pinaud, el Lucky Tiger, el Honeybee Gardens y alguno que otro, y la verdad es que a veces me gusta usarlos, sobre todo en días que apetece pasear al atardecer junto al mar o sentirse con espíritu pirata. Es como por un momento poder trasladarse al malecón de la Habana o a las cristalinas aguas de las Islas Vírgenes. :sunglasses:


#2

Casualmente estaba preparando un breve aporte explicando un poco el origen de este aroma.

Bay_Illustration

Después de leer tremendo aporte,menos mal que no lo hice.
¡Grandísimo post!alabanza


#3

Impresionante esta exposición, gracias por compartir


#4

Mequedao de Piedra !!!

Muy Buen Aporte @ignus42 .

Ahora quiero… NECESITO … ese BayRum auténtico !!!

Es Importable a la Piel de Toro ???

Muchas Gracias


#5

Vaya maravilla de articulo! :clap::clap::clap:
Muchas gracias Antonio @ignus42


#6

Muchas gracias por compartir Antonio. Yo tengo un jabón Whickham Super Smooth Bayrum y me huele exactamente a los caramelos de “Cubalibre” de cuando era crío


#7

muy buen articulo ,ahora ya me has enableado y me tendré que comprar un jabón bay rum o un after, todo sea por el ahorro.:rofl::joy:

Michel


#8

Pedazo de post Antonio :+1:t2: te superas cada vez con tus aportes.


#9

Buenísimo artículo! Muchas gracias!
Yo también soy aficionado del bayrum, es uno de mis aromas favoritos.


#10

Alucinante, Antonio, como siempre. :clap:t3::clap:t3:

En lociones, es un aroma que ha pasado a mi fondo de armario.

Abrazo!!


#11

Muy buen trabajo…ha sido muy interesante y útil para conocer más secretillos de este “vicio”.


#12

A mi el aroma a clavo me mata. Me gustaría tener uno…sin clavo, claro.


#13

Pedazo post te has marcado compañero


#14

Bonita historia, gracias por compartirla.


#15

Como siempre compañero @ignus42…soberbio, un relato entretenido y con una gran historia detrás, habrá que probar el dichoso bay-rum…muchas gracias por el post.

Saludos.


#16

Antonio nunca dejas de sorprenderme.

Increíble lección de historia. Muchas gracias por compartir tu conocimiento con nosotros.


#17

Buenísimo aporte. Toda una lección de culturilla afeitaril.
Muchas gracias.


#18

Antonio … tus relatos y exposiciones siempre tienen la misma característica … Gracia y Donaire … siga usted así … son lecturas de lo más amenas e instructivas … :stuck_out_tongue_winking_eye:


#19

Muchas gracias! Es usted la mina de oro de la información afetaril. Sólo puedo decir que soy fan suyo.


#20

Grandisimo post en todos los sentidos.
Muchas gracias por compartir con nosotros tus conocimientos.